Histoire

Este rompecabezas numérico, ahora llamado Sudoku, era ya conocido en la antigüedad aunque fue ignorado hasta principios del siglo XX. El Sudoku, en su versión actual, apareció en la prensa norteamericana a finales de los años setenta, más concretamente en 1979. En la revista « Math Puzzles and Logic Problems », el editor del Puzzle Magazine publicó una rejilla de nueve cuadrados mágicos que llamó « Number Place » (el lugar de los números).

Ésta pasó casi inadvertida hasta catorce años más tarde, cuando el periódico japonés Monthly Nikolist en publicó en abril de 1984 este juego en el mensual de crucigramas “Monthly Nikolist”. La traducción japonesa era demasiado larga de escribir, por eso el juego volvió a ser bautizado utilizando la contracción de las palabras “S?ji wa dokushin ni kagiru” (????????), lo que significa aproximadamente “los números deben estar solos” (?? significa literalmente “célibe, soltero”) o “una sola cifra debe ser inscrita”. Es por ello que finalmente el juego se ha hecho famoso con el nombre de S?doku (??; s? = número, doku = solo).

Dos años después, los japoneses introducen una variante que consiste en dos innovaciones que lleva el juego a una mayor popularidad en el país del sol naciente: el número de las cifras no puede pasar de treinta y las rejillas se hacen simétricas, es decir que las cifras están distribuidas de forma rotatoria y simétrica en las casillas, lo que concede al conjunto un aspecto más estético.

Las rejillas del Sudoku se inspiran en los cuadros latinos, primos de los cuadros mágicos. Conocidos ya en la antigüedad-remonta probablemente al año 2.000 A.C.- se componen de rejillas cuadradas de n x n casillas en las cuales figuran n símbolos diferentes, donde:

  • Cada casilla de la rejilla contiene un símbolo.
  • Cada símbolo sómbolo soólo figura una vez en cada fila y cada columna.

El principio matemático fue estudiado por el suizo Leonhard Euler que vivió en el siglo XVII. Un hombre que fue honrado con el título de Prícipe de los Matemáticos el cual no debía de imaginarse que tres siglos más tarde se habría convertido en el padre de este pasatiempo apasionante.